20 julio, 2010

6 comentarios:

  1. Capitán Zanahoria20 de julio de 2010, 17:28

    “hoy solo quedan los fragmentos de una historia del cuerpo amado, este relato se desparrama y se pierde en la gran nebulosa del olvido”

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  2. Ce sont les artistes qui font l'histoire de l'art en premier, en mettant en œuvre une poétique d'appropriation et de dissémination, animée par un esprit d'érudition et d'application, mais aussi et surtout d'amours papillonnes, vénusiennes ou "donjuannes". Tel est le principe fondamental de la théorie de l'art de Daniel Arasse. La première scolie en est que les historiens de l'art n'arrivent jamais qu'en second. La deuxième, qui relève du diagnostic, est que la plupart d'entre eux sont devenus des spécialistes, dont l'esprit de sérieux ne peut que manquer le gai savoir des œuvres d'art.

    Redonner à l'histoire de l'art la force majeure de la joie créatrice, érotique et intempestive de la poétique des œuvres qui, in fine, la fonde, telle est l'ambition, profondément spinoziste et nietzschéenne, de Daniel Arasse. Son "esthéthique" formule un seul impératif : "fais joyeusement de l'histoire de l'art, en artiste".

    Son histoire rapprochée des détails intimes - particolare iconique ou dettaglio plastique - du sujet à l'œuvre dans la chose même -res/rien- de l'art, en prenant la forme d'une "iconographie analytique", trouve son apothéose dans l'étincelante liberté de ton des dialogues enjoués d'On n'y voit rien et de la série radiophonique des Histoires de peintures, avec un succès si vaste que le "Don Juan de la connaissance" de la fable d'Aurore a désormais un visage.

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  3. como la frase de la canción: "de la lectura al amor, claro que anoche solo tiramos, ni un párrafo leído ni un acorde de guitarra de esa misma canción que prometiste enseñarme.

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  4. Capitán Zanahoria21 de julio de 2010, 9:16

    cortaba el pan y me corte un dedo, sangré y tu como una vampira me lo chupaste y me lo seguiste chupando,
    y ya no era mi dedo, pero nos quedamos en la cocina

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  5. La joie est une passion

    Se demander comment sujet et désir se croisent et se réfléchissent l'un l'autre dans et par la figure peinte, c'est, pour Daniel Arasse, interroger l'essence même de la peinture. C'est par là-même donner à l'acte de peindre, parallèlement à sa dimension érotique, l'intelligence de son propre désir : la peinture se pense.

    Anne Cauquelin

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  6. Doctor Stanley Polarbip21 de julio de 2010, 11:14

    DOS. La metamorfosis ha sido, desde siempre, condición de existencia de los actos y lenguajes humanos. “Metamorfosis” significa apertura expectante al mundo tanto como transformación que brota íntimamente. Las mutaciones de esas crisálidas enormes llamadas “humanos” han sido tan incontables y constantes que
    escasísimos fósiles han quedado como testimonio de los comienzos del proceso. Pero entre tanta órbita y desorbita algo había restado inmutable: el cuerpo humano, biológicamente considerado, era, hasta hace unas décadas, un museo de sí mismo, un homenaje viviente a la lenta y cuidadosa maceración de un acontecimiento que algunos llaman evolución, y otros, creación. Fueron necesarios millones de años para dar forma y figura a los cuerpos de macho y hembra, y quizás se hubieran necesitado cientos de miles más para que acontecieran mínimas aunque significativas modificaciones en sus proporciones. Tal es el misterioso vínculo entre tiempo y naturaleza. De lo que en su interior encerraba el frágil recipiente de carne mucho se ha imaginado y especulado, y restos de esa cosecha han quedado inscriptas en teodiceas enteras, en innumerables tratados o, simplemente, en las cápsulas orales que el lenguaje en común ha condensado: chispa divina, alma, espíritu, razón, sinrazón, deseo, psiquis, violencia, fe, bondad, amor. De estas palabras, breves alianzas helicoidales de interrogante y esperanza, se nutre la sustancia de la memoria colectiva. Con cierta ansia repentina, un nuevo concepto se agrega, y hasta se postula como posdata que clausuraría la lista: “código genético”. La aparente asepsia científica de estas dos palabras no queda contenida en el pequeño mundo de investigadores y académicos. Por el contrario, todas las instituciones fundamentales de la actualidad (medios de comunicación, laboratorios científicos, formas jurídicas, empresas dedicadas a la experimentación farmacéutica y biológica, reparticiones específicas de los ejércitos, sin exceptuar al mercado de la belleza quirúrgicamente garantizada y a la industria pornográfica) han comenzado a orientarse según las promesas del cuerpo reconstruible a imagen y semejanza de las posibilidades que la técnica habilita hoy en día, o bien confía en hacerlo en años próximos. Estas potencias están dando forma al mundo, y tanto fomentan ideas descabelladas como estimulan el consumo de consuelos cuya fiabilidad es aún precaria. En las últimas dos décadas esta orientación de época ha sido movilizada por la cirugía plástica y la fabricación y lanzamiento de medicamentos antidepresivos, sendos signos de los tiempos que corren. Es decir, la alquimia contemporánea del cuerpo es justificada mediante argumentos humanistas, hedonistas o piadosos: la cura de enfermedades, el pronóstico de malformaciones genéticas, el bienestar subjetivo. Pero desde muy antiguo se sabe que las píldoras del mal vienen revestidas de oropel. Consecuentemente, pero girando sobre el mismo eje, el rechazo a los tejemanejes de los aprendices de brujos proviene de tradiciones conservadoras. En ambos casos, el recurso a los lemas del humanismo dificulta la visión de la frontera que estamos cruzando, quizás para siempre.

    Christian Ferrer

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