04 julio, 2010

4 comentarios:

  1. Capitán Zanahoria5 de julio de 2010, 8:28

    Si se observa con atención, podemos verificar que la mujer de la imagen mira con atención hacía abajo a su derecha, su mirada a captado tres pequeños fragmentos, tres pequeñas pinturas, una de ellas representa un culo expuesto a ser sometido al placer o tal vez ya lo fue, la segunda representación mas pequeña aún y alargada, nos muestra una pene en erección, con la particularidad que indica hacia abajo y a su lado del mismo formato la rápida ejecución de un condón usado, seguramente por este mismo pene y habiendo penetrado ese mismo culo.

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  2. Alvaro est autodidacte. Il dessine des scènes d'un baroque inouï, entre extrême violence et humour noir. Pour s'en apercevoir, il faut s'approcher, parce que ses «compositions» mesurent un mètre carré, et que tout y est si petit que l'on peut passer à côté en pensant qu'elles ne sont que la représentation d'un ciel nuageux.
    Du 19 février au 18 avril 2010, Alvaro participera l'exposition «Chili, l'envers du décor» à l'Espace Culturel Louis Vuitton.

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  3. Encuentro

    Hubo un período, de niño, en que fui muy feliz, lleno de inofensivos sonidos y simples colores, juegos divertidos e infinito deleite por todo. Luego vino el tiempo turbulento, eterno, repleto de dolor y sueños rotos. Entonces, con esmero y orgullo, me volví huidizo, duro, tímido en resumen. El ser y existir, se tornó seco y si bien tuve mucho dinero y éxito en mi profesión como pintor, no sirvió en mi indeleble efecto de sentirme un muerto. Y de este modo, viví oculto del mundo entero entre mis pinceles y óleos, encogido y doloroso. Pero ocurrió que un crepúsculo, te conocí y no pude volver sobre mis juicios reincidentes. Tu perfección, lucidez y sobre todo tu esplendor, me sedujeron como si me estuviese volviendo loco. Dejé de dormir y comer, hundiéndome con lentitud en un torbellino de deseo por ti. Con todo, este sentimiento, me hizo ver que mi espíritu mutó en otro, sensible, emotivo y enfrente de mi cruel timidez, hoy, justo hoy, en medio de ese sitio repleto de gente, me decidí y te dije todo esto. Te dije de mi devoción, de tu bello rostro, que tu pelo es indescriptible y tu fino tono de voz un fenómeno. Después, tus ojos me vieron sorprendidos y te reiteré de mi inconmovible fe en nosotros. Lloré, luego, no pudo ser de otro modo, en el minuto en que descubrí, estremecido, por tu dulce expresión y hermoso brillo, que siempre sentiste lo mismo. Ese primer beso, no puedo ni quiero describirlo en este segundo, noche inconcebible, en donde nuestros cuerpos se funden en uno solo por siempre.

    Jorge Oyarzun

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