19 agosto, 2010

6 comentarios:

  1. Autorretrato Nº 70

    Egon Schiele

    Los efectos más bellos, los más nobles están unidos en mí. Seré el fruto que aun después de su descomposición dejará vida eterna; por lo tanto, ¡qué tan grande será tu gozo en haberme parido!
    Los únicos autorretratos que el pintor realizó sin la ayuda del espejo fueron los que pintó durante el breve período en que permaneció en la cárcel (1912), sobre el cual haré algunas otras consideraciones más adelante. En ellos lo vemos ataviado con una suerte de camisa de fuerza o túnica y distorsionado, prueba de la desesperación de sentirse preso y atrapado. Los veinticuatro días que pasó en la cárcel tuvieron efectos devastadores en él y representan un punto nodal en su vida, entre otras razones porque era la segunda vez que su arte era censurado y quemado.
    La primera sucedió cuando niño: su madre rompió y quemó sus dibujos. Años más tarde serían condenados y confiscados por ser viciosos y perversos, principalmente los dibujos de niños y niñas desnudos.
    En su diario de la prisión repetidamente leemos el miedo que tenía a la castración: "ciertamente que no me van a castrar y tampoco lo harán con mi arte [...] Castración [...] ¡Hipocresía! [...] Aquel que niega el sexo es un puerco que embarra de la manera más baja a sus padres que lo han engendrado.
    Escribió también sobre el tormento que experimentaba en el vacío de su celda y la angustia ante el color blanco de las paredes en donde nada se reflejaba. "Alrededor de mí todos los colores se han extinguido. Es espantoso. Un infierno enrojecido sería maravilloso [...] un infierno encendido no sería castigo [...] únicamente el gris, gris, gris que forma parte de la monotonía sin fin es el verdadero y terrible castigo satánico."
    Y llegó a afirmar durante su encarcelamiento: "No me siento castigado, sino que estoy purgando mis pecados." Podemos preguntarnos: ¿cuál sería su pecado? ¿No aceptar la demanda del otro? ¿Impugnar otra ley? Schiele fue acusado de corrupción, violación y secuestro de menores, a lo que respondió en su diario: "¿Qué significa que un niño haya sido corrompido? Los adultos nos hemos olvidado de cuando éramos niños y lo terrorífico de la sexualidad que tanto nos torturaba pero que a la vez nos apasionaba. Todavía no he olvidado los sufrimientos de aquellos tiempos."
    El juicio terminó cuando el juez quemó uno de los dibujos de Schiele por considerarlo "pornográfico".

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  2. continuación...


    Es necesario que haya una imagen, un reflejo, para poder trazar el autorretrato: la falta de imágenes lo angustian, aunque sea de memoria habrá de trazarse para verse representado y no desaparecer. El autorretrato es una ficción de la imagen ante el espejo, "donde nuestra ignorancia empieza, donde ya no llegamos con la vista, ponemos una palabra: por ejemplo, la palabra 'yo', la palabra 'acción', la palabra 'pasión"'.(20)
    Los autorretratos de la cárcel llevan una inscripción que muestran su terrible desesperación: "Por el arte y por mis seres queridos, con agrado soportaré hasta el final."
    El autorretrato en Schiele es el artificio que sostiene al padre muerto, le da una palabra y al mismo tiempo lo separa de la impotencia y castración de éste; realiza su fantasma de creación y se apodera, en el plano fantasmático, de su sexualidad; el goce se faliciza, se metaforiza, se hace ficción, y así vemos los diversos cuadros en donde se representa a sí mismo con la mirada perdida en el vacío, masturbándose, mutilado y castrado; son autorretratos de cuerpos destrozados mediante los cuales desenmascara lo imaginario de la completitud y nos muestra el terror de su mundo interno; las imágenes son desbordadas y dañadas. Plasma sobre el lienzo la huella de una sexualidad mortífera, cede la palabra a los objetos muertos.

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  3. continu...

    Al nombrar el cuadro, al titularlo, al registrarlo ante el otro como un autorretrato y firmarlo, Egon Schiele no sólo se identifica con su nombre propio, sino que formaliza, en aquello que era un lienzo vacío, un retrato, que dice ahora ser él, y ello le confiere un carácter de inmortalidad. "...que Dios nos lo conserve eternamente" -imploró la madre al nacer Schiele.
    Y al mismo tiempo, al momento de la firma del autorretrato, Schiele se auto-retira, firma su propia muerte. Firma su ex-sistencia.
    Schiele conoció a Gustav Klimt, con el que estableció una transferencia inmediata y tan intensa que nos hace pensar en una cierta similitud con la transferencia que el presidente Schreber estableció con el doctor Flechsig.
    Toda la obra de Schiele está marcada por su relación con Klimt, a quien considera su padre artístico y "espiritual" y de quien necesitaba la constante autorización, aprobación y sobre todo la bendición como artista.
    Klimt no sólo lo invitó en repetidas ocasiones a participar junto con él en varios trabajos, por los que Schiele se sentía reconocido por el maestro, sino que también se encargó de recomendarlo para trabajos y con mecenas.

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  4. continua...


    Egon no tardó en coleccionar los mismos objetos que Klimt y copiarlo en todo lo que podía. Parafraseó varios de los cuadros del maestro, talos como: El beso, Las serpientes de aguay Dánae. Se identificó a tal punto con él que algunos de sus primeros autorretratos son no sólo "malas imitaciones" de éste, en los que adopta su estilo y utiliza túnicas semejantes a las que Klimt solía usar, sino que llega al extremo de modificar su firma y adoptar los mismos trazos del maestro; está además el autorretrato que lleva por título: Autorretrato como Klimt y el hecho de que se apodó El Klimt de plata. La firma no le basta a Schiele para a-firmarse, sino que en la búsqueda de una identidad ha debido adoptar los rasgos de su maestro como una suplencia del Nombre-del-Padre. La firma será para Schiele otra manera de inscribirse en el cuadro, puesto que no solamente hay cuadros que firmó dos o tres veces sino que a lo largo de su obra cambió de estilo en múltiples ocasiones. Por ejemplo en el autorretrato doble Los ermitaños, firmado tres veces, no solamente se dibuja fusionado con una figura paterna, sino que esta última es un hombre con barba similar a la que solían llevar Adolf Schiele y Gustav Klimt. A través de este tema de carácter religioso, que por otra parte se vuelve muy común en Schiele, se congrega en una sola figura lo que simbolizaría a Dios padre, el padre de Schiele y Klimt, es decir, su padre artístico. Schiele enfatiza la importancia de su padre en esta pintura: «Ésta es una pintura que no podría haber hecho en una noche. Refleja las experiencias de muchos años, empezando por la muerte de mi padre; he pintado una visión".

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  5. continua...


    Más adelante agrega con relación a este mismo autorretrato:
    "Éste no es un cielo gris, sino un mundo en duelo en el que las dos figuras están en movimiento. Han nacido por sí solas. Este mundo, junto con las dos figuras, se supone que representa la transitoriedad de todo lo esencial [...] Veo a las dos figuras como si fueran una nube de polvo, que como el mundo que se eleva existen únicamente para desplomarse en el agotamiento, en la impotencia."

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