14 septiembre, 2010

10 comentarios:

  1. Nº 18

    Retrato del artista adolescente
    A Portrait of the Artist as a Young Man
    James Joyce,

    Stephen Dedalus es un niño al que le gusta escuchar los cuentos de su padre, Simón Dedalus. Disfruta de su aún corta vida y se asombra con las muchas cosas nuevas que la misma va poniendo ante sus ojos. Llegado el tiempo de asistir a la escuela, es matriculado en Clongowes Wood, un colegio jesuita para jóvenes de familias adineradas. Un día, durante un peligroso juego entre compañeros, Stephen es empujado hacia una fosa por Wells, lo que más adelante le hará caer enfermo y pasar una noche en la enfermería. Allí sueña con su propia muerte y sus consecuencias, bajo la imagen de Parnell, radical personaje político irlandés de principios del siglo XX.
    Llega la época navideña y los alumnos tienen permiso para retornar a sus hogares. La tranquilidad hogareña durante las festividades, tratada en tono convencional, se ve interrumpida por las diferencias surgidas entre la tía de Stephen, Dante, una mujer sumamente cristiana que apoya a la iglesia, y Mister Dedalus, quien se muestra contrario a la misma y a su influencia sobre la sociedad. De regreso en Clongowes, un día, durante la clase de latín, Fleming, compañero de clases, es castigado físicamente por el padre Dolan por desconocer la respuesta a una pregunta concreta. Stephen, quien estaba exento de las tareas por haber roto los lentes, es también castigado siendo acusado de ocioso y mentiroso. Sus compañeros le alientan a quejarse al rector por haberse cometido una injusticia al castigarlo sin motivo. Ante la insistencia de aquéllos, enfrentándose a su vergüenza, transmite sus quejas al rector, quien las acepta parcialmente. De regreso, es ovacionado por sus compañeros.

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  2. ...La economía familiar decae, Stephen tiene que dejar la escuela y mudarse a Dublín. Este cambio le hace sentir mayor libertad puesto que tiene permitido andar por las calles de la ciudad. Stephen, durante una fiesta, conoce a una niña de quien siente enamorarse, pero tras un viaje en tranvía, en el que van juntos, no se presentan mayores situaciones a pesar de las demostraciones de interés de la joven, puesto que él no se siente con valor. Finalmente, Stephen es matriculado en el colegio Belvedere donde conoce a Heron, compañero de clases con quien no llevará una buena relación, máxime por sus diferencias en términos literarios.
    Transcurre el tiempo y, en un concurso literario, Stephen es elegido ganador, lo que le hace merecedor de una cierta suma de dinero, la cual gasta rápidamente en banalidades. Su crecimiento como adolescente lo lleva, inevitablemente, a los deseos carnales. Él, debido a su poca resistencia y a sus ganas de aplacar esas sensaciones, contrata a una prostituta, dado que la autosatisfacción ya no le era suficiente. La escuela, en honor al santo que veneraban, organiza un retiro al que deben asistir todos los alumnos. Durante el mismo, las palabras del padre sobre el pecado y las terribles torturas infernales que acarrea cometerlo, asustan a Stephen, haciéndolo sentirse miserable, impuro y poco humano. Arrepentido y como parte del retiro, va a confesarse, pero fuera de la escuela, pues se sentía muy avergonzado por sus actos. Después de la confesión, aliviado, decide cambiar su modo de vida y comprometerse con la vida religiosa.
    Su radical cambio consiste en acatar una por una las reglas a las que debía ceñirse todo buen cristiano según la Biblia, y su penitencia por los pecados cometidos es privar a sus sentidos y a su cuerpo de los placeres fundamentales. De esta manera, da en comer sólo lo necesario, nunca por placer y suele consumir lo que le sea desagradable a manera de autocastigo; lleva a cabo prácticas similares con sus otros sentidos. Sin embargo, a pesar de sus intentos, lo martiriza saber que nunca va a poder librarse del todo de los pecados que comete. Mientras tanto, en su vida escolar también ha surgido un cambio, lo cual llama la atención del rector de Belvedere, quien decide instruirlo para que sirva a la iglesia, pero Stephen no muestra mucho interés en el tema. Luego de esta conversación y de pensarlo mucho, Stephen descubre la infelicidad que le depara esa vida llena de religiosidad, todo lo cual termina por parecerle absurdo, y se aleja de la religión.
    Pasa el tiempo, y la trama nos sitúa ahora en su vida universitaria. El Stephen universitario es una persona más madura e instruida que comienza a descubrir sus dotes literarias. En esta etapa, es considerado un alumno «revolucionario», como le dice McCann, compañero de estudios con quien no comparte opiniones. Sus amistades más cercanas son Davin, Cranly y Lynch. El segundo será de entre los tres con quien mantiene mayor cercanía y confianza, por lo que le confía su relación con su madre, quien quería que aceptara el servicio religioso, y cómo él se niega a complacerla. Con Lynch, más bien comparte sus experiencias intelectuales.
    Stephen, celoso, deja de asistir a la clase de irlandés al descubrir a su amada coqueteando con el padre encargado del curso. Pero, enamorado, termina por aceptar aquel suceso para continuar amándola en secreto. En este proceso decide ponerse a escribir y la novela culmina con un viaje a París, en el que el protagonista toma la decisión de desarrollar sus facultades de escritor, superando el retraimiento que lo había anquilosado.

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  3. Gracias Laura, estaba viendo tus trabajos recién y me gusta de verdad mucho. Veo que tus seguidores te admiran, me alegro por ti, eres muy buena en lo que haces.

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  4. Hoy la he visto
    logré mirar para otro lado
    antes de que nuestras ojos
    se cruzaran
    estuvimos a 20 centimetros de distancia
    y no nos hablamos, nos vimos pero pero no nos miramos. Cada cual en lo suyo, yo he huido despacito, suavemente, me puse salvo de su odio indiferente. Quedé mal.
    Por suerte esta misma tarde vino B a mi taller
    estaba tan guapisima que ha logrado sacarme de la cabeza la escena de este medio día.

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  5. Con B hicimos una apuesta y se la gané.
    MMMhhh, estoy feliz
    y luego le regalé un dibujo,
    asunto de equilibrar las cosas

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  6. No me lo puedo creer, la he vuelto a ver, ahora no me quedó otra que ser deferente y saludar, claro que sin detenerme, simplemente al pasar.
    Me dio gusto verla, se veía mal,eso ayuda? quizá es mi cabeza que quiere verla así, no lo se, pero no se veía linda, todo lo contrario...
    Todo bien, al final del día, las cosas ya no se me complican tanto en mi cabezota

    Pienso en B y todo es maravilloso,
    por ahí voy, debo concentrarme en el presente que es un futuro? vaya que si!

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