10 septiembre, 2010

5 comentarios:

  1. Nº 9

    El vino a mi taller. Habíamos hablado hace una semana por teléfono, me dijo que deseaba conocer lo que estaba haciendo actualmente, que Irene, mi galerista, había dicho: Tienes que ver a A, esa era la recomendación insalvable, o mas bien la orden que le dio Irene. Su voz al teléfono era indefinida; si acaso no me dice que se llamaba Robert le Jaune yo habría pensado que se trataba de una mujer. Mi inquietud se vio confirmada cuando le abrí la puerta. Su rostro era amarillo cadmio claro y sus ojos delataban un grotesco estrabismo. Su cabello estaba engominado, lustroso y pegado a su cráneo, cayendo por los costados tapaban sus orejas, Su apariencia era ridícula. Se mostró tímido y callado de un comienzo; parecía un personaje listo para entrar en escena en una obra de Moliere ? Puede ser ? No se. No sabía muy bien como mirarlo al rostro, menos mal que se trataba de mirar la obra y eso me permitió fijar la vista en mis trabajos al mismo tiempo que, yo no paré nunca de hablar. Bueno, él habló bastante también después y cuando lo hizo sintiéndose ya más en confianza, se mostró particularmente inteligente. Me hizo comentarios a mis cosas que me sorprendieron gratamente. Me habló de lo que él pensaba de la escena del arte contemporáneo hoy día, hizo calces y relaciones muy buenas. Logré relajarme por completo, lo dejé que hablara, el percibió que le daba licencia y entonces empezó con unas bromas muy refinadas, apareció en él un ser que acariciaba la posibilidad del humor con exquisito placer. Su boca apenas se movía, estaba transpirando, su cuerpo rígido casi inmóvil de pronto giraba bruscamente como si quisiera ahí mismo comenzar un baile y de inmediato se detenía. Sólo sus manos se articulaban en un movimiento muy acorde a sus enunciados, como si hablara con ellas, ya que su mirada siempre extraviada parecía fuera de foco. Era entre sus manos y su boca donde se suscitaba una sincronización perfecta.

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  2. Le jeune jaune petit bon-homme

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  3. Doctor Stanley Polarbip10 de septiembre de 2010, 16:05

    La teoría del rostro amarillo cadmio de monsieur Robert le Jaune es interesante desde el punto de vista deleziano de los conceptos de repetición y diferencia

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  4. Doctor Stanley Polarbip10 de septiembre de 2010, 16:13

    Hoy día sabemos que monsieur Robert le Jaune inventó un pigmento a base de cadmio puro extra denso 79428 N el cual le permitió permanecer con éxito en el "Reine Anorganische Pigmente" sociedad comercial que él fundó en 1903 en Lille, Francia.

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