09 junio, 2010

6 comentarios:

  1. Monstruos míticos, cuerpos fragmentados y un ser prostituído
    María Cecilia Salas

    MUJERES CONDENADAS
    (...)
    Oh vírgenes, oh monstruos, oh demonios, oh mártires,
    De toda realidad desdeñosos espíritus,
    Ansiosas de infinito, devotas, satiresas,
    Ya crispadas de gritos, ya deshechas en llanto.
    Vosotras, a quien mi alma persiguió en tal infierno,
    Hermanas mías! os amo y os ruego compasión,
    Por vuestras penas sordas, vuestra insaciable sed
    Y las urnas de amor que vuestro pecho encierra.
    Charles Baudelaire
    Si existe un imposible de decir, un vacío desde donde se levanta y se promueve un cierto modo de goce -imposible inherente a la feminidad y constatado por el psicoanálisis-, entonces es lógico y explicable que los seres humanos construyan, sostengan y transmitan de una generación a otra, representaciones que muestran cómo hombres y mujeres se estructuran subjetivamente también en función del residuo que no se drena mediante la ordenación fálica, que regula al sujeto como consecuencia de la castración simbólica agenciada por la ley del padre.
    Se verifica entonces gran audacia en tales representaciones míticas, puesto que procuran depositar en la palabra y en la imagen, la oscuridad de lo no sabido: bordean el vacío. Es como escenificar un secreto que siempre escapa. Con el psicoanálisis, diremos que de este modo se pone en escena algo de un goce que Jacques Lacan sitúa como no drenado por la mediación fálica, goce fuera del deseo y la ley del significante y por ello ubicado más allá de los marcos y las marcas del mito edípico. De donde se sigue que en la estructuración subjetiva es tan protagónico el nombre del padre y la castración simbólica como la representación mítica que el sujeto logre configurarse acerca de lo femenino: del goce no cifrable y disidente. Y se desprende también que en una mentalidad acerca de una práctica social como lo ha sido la prostitución, es más importante la mitología construida que la práctica misma, pues más allá de la realidad, "el mito designa y enseña sobre lo que hay de más real." (Miller, p. 54)

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  2. EL GOCE DEL MONSTRUO FEMENINO
    Maldito aborto del infierno, ya sé por qué aborreces el alimento de los hombres: te cebas en las tumbas, mujer diabólica! Apenas había proferido estas palabras, la condesa, dando alaridos, se abalanzó sobre él con la furia de una hiena y le mordió en el pecho. El conde dio un empujón a la rabiosa mujer y la tiró al suelo, donde entregó su espíritu en medio de las convulsiones más espantosas. El conde enloqueció.
    E.T.A. HOFFMANN
    Vampirismo
    En los grabados y la pintura de Francisco de Goya y en la literatura de E. T. A. Hoffmann, de Charles Baudelaire y de Edgar Allan Poe, se consignan de modo magistral los rasgos enigmáticos y fantasmales que la feminidad despliega en hombres y mujeres. Estos son verdaderos maestros de la palabra y la imagen en las cuales se recogen representaciones de lo femenino que hacen tradición: brujas y prostitutas que coexisten, mujeres vampiro que reducen al hombre en una seducción fatal, féminas depredadoras e insaciables dadoras y vendedoras de sexo.

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  3. En Orden y caos. Un estudio sobre lo monstruoso en el arte, José Miguel G. Cortés sostiene la tesis según la cual "La existencia de monstruos femeninos dice más de los miedos masculinos (entre otras cosas porque han sido los hombres quienes los han creado) que sobre los deseos de la mujer o la subjetividad femenina." (Cortès,p. 41). Es decir, que estos monstruos dan cuenta, en primer lugar, de un sagrado y gozoso temor masculino de ser infectado de feminidad: de ser devorado y castrado; y en segundo lugar, son el testimonio de cierta disidencia femenina con relación a la disciplina patriarcal, mujeres al margen de la obediencia complaciente con respecto al hombre, en la cual ella debería ser la hija obediente, la esposa complaciente, la madre sacrificada...
    Y a causa de esta posición transgresora ella es considerada lujuriosa, descontrolada, lasciva e insaciable, situada por fuera del orden masculino; se trata de una versión femenina díscola de la cual se construyen imágenes que la consagran como un ser bestial, voraz y depredador del hombre. Entre las representaciones clásicas más destacadas se pueden mencionar la Esfinge -íncubo femenino que abraza matando-; las sirenas -simbolizan lo inferior de la mujer y a la mujer como lo inferior; las lamnias -símbolo de los celos de la mujer sin hijos-; las estriges -horribles pajarracas que chupan la sangre de los muchachos y les arrancan las entrañas-; las serpientes -génesis del pecado-; las amazonas -se unen solo con extranjeros a quienes matan luego de ser fecundadas y sólo crían a las hijas y mutilan y matan a los hijos varones-; y las bacantes, mujeres lascivas ,enamoradas de Dionisos, entregadas al culto orgiástico, seres entre lo humano y lo animalesco descritas por Eurípides como mujeres atroces, devoradoras de hombres, niños y fieras, verdaderas perras rabiosas... Y podríamos mencionar tantas otras figuras presentes en las más antiguas leyendas.
    "Una potencia irrefrenable, una lascivia inagotable, un deseo mortal unifican a todos estos tipos femeninos que la mitología clásica nos ha legado." (Cortès, p.41). Y en la Europa del medioevo se recoge esta tradición, este imaginario, y se lo deposita en la figura de las brujas, de quienes se creía que "se reunían en aquelarres que terminaban en una bacanal en la cual copulaban con animales y con el diablo, ofrecían sus hijos a Satanás y se los comían. Durante siglos fueron acusadas de los más odiosos crímenes: canibalismo, asesinato, castración de víctimas masculinas, así como de provocar desastres naturales tales como tormentas, fuegos y plagas." (Cortès, p.47).
    Ya finalizando el siglo XVlll Francisco de Goya recrea este imaginario. En sus grabados -particularmente en la serie Caprichos (1797)- la mujer ocupa un lugar preponderante, ya como bruja, ya como prostituta. Mujeres fuente del deseo, el vicio, la falsedad, lo desconocido, la hipocresía, lo degradado y lo opuesto a la belleza y la racionalidad: trasmundo oscuro de sueños y monstruos. Encarnación de fuerzas contrarias que quebrantan y ponen en cuestión el andamiaje del gran proyecto racionalista de la modernidad. Ambas cabalgan en la misma escoba y viven bajo el mismo techo; emisarias del demonio que alimentan los miedos y fantasmas más íntimos del ser humano.
    E. T. A. Hoffmann, poeta romántico alemán, con su cuento vampirismo inaugura en la literatura la figura de la mujer vampiro, que a través del siglo XlX es la más clara figura de lo femenino como monstruoso; esta encarnación de un peligro físico y simbólico para el hombre se convierte también en la inspiración de diversos poetas, literatos y pintores, tales como Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire y Edvard Munch.

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  4. Capitán Zanahoria10 de junio de 2010, 8:46

    En la obra de Edgar Allan Poe, algo del ser de la mujer es desconocido, inmaculado e insondable. Esto se ilustra en dos relatos: en Ligeia, una mujer que muere de imprevistas causas y que regresa de su tumba para tomar posesión de otro cuerpo y presentarse ante el amado esposo.Y en el relato Berenice, Poe expresa la forma como la belleza deriva en un tipo de fealdad o como de la alegría nace la pena y de la pasada beatitud nace la angustia de hoy... Una belleza sin igual que degenera y muere, dejando como huella -en la alucinada imaginación del amado- sólo el recuerdo imborrable de la trastornada visión de los blanquísimos dientes de Berenice. "Los vi entonces con más claridad que un momento antes. Los dientes! los dientes! Estaban aquí y allí y en todas partes, visibles y palpables, ante mí; largos, estrechos, blanquísimos (...) entre los múltiples objetos del mundo exterior no tenía pensamientos sino para los dientes. (...) ses dents étaient des ideés. Des ideés! Ah, este fue el insensato pensamiento que me destruyó! Des ideés! Ah, por eso era que los codiciaba tan locamente! (Poe, p. 258-9). Verdadera mujer vampiro, amenaza para el cuerpo y para la razón del hombre, amenaza que se concreta en esos misteriosos dientes que tenía ideas.
    En Las flores del mal, de Charles Baudelaire, en varios poemas, la mujer es un ser perverso, de sexualidad excesiva; en ella se condensa la lujuria, la belleza medusea, la enfermedad del hombre, la voluptuosidad enfermiza, todo esto entretejido de dolor y muerte. En sus poemas, se encarna la mujer fatal, con su animalidad y su belleza maldita, con su ausencia de alma.

    María Cecilia Salas

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  5. Capitán Zanahoria10 de junio de 2010, 8:48

    LA METAMORFOSIS DEL VAMPIRO
    La mujer, entre tanto, de su boca de fresa
    Retorciéndose como una sierpe entre brasas
    Y amasando sus senos sobre el duro corsé,
    Decía estas palabras impregnadas de almizcle:
    "Son húmedos mis labios y la ciencia conozco
    De perder en el fondo de un lecho la conciencia,
    Seco todas las lágrimas en mis senos triunfales.
    Y hago reír a los viejos con infantiles risas.
    Para quien me contempla desvelada y desnuda
    Reemplazo al sol, la luna, al cielo y las estrellas.
    Yo soy, mi caro sabio, tan docta en los deleites,
    Cuando sofoco a un hombre en mis brazos temidos
    O cuando a los mordiscos abandono mi busto,
    Tímida y libertina y frágil y robusta,
    Que en esos cobertores que de emoción se rinden,
    Impotentes los ángeles se perdieran por mí."
    (...)
    Charles Baudelaire

    Y los ejes de estas representaciones míticas y monstruosas de lo femenino perduran hasta las postrimerías del siglo XlX y gran parte del siglo XX. De los imaginarios no se borra "la maldad de la belleza femenina {ni} el espanto de sus seducciones ambiguas." (Cortès, p. 49). Se trata pues de un goce monstruoso compartido por hombre y mujer: él goza padeciéndolo imaginariamente y la mujer procura hacer existir el monstruo mismo para sostener -gozando- el fantasma del hombre. ¿Tenemos aquí lo femenino a rienda suelta?
    "La literatura finisecular será eco y portavoz de la obsesión del hombre de su tiempo por el sexo, la muerte y el mal, y hará de la imagen de la vampira la representación simbólica del amor como algo maldito, como algo imposible de conseguir, que oscila entre el placer y el dolor, el deseo y la crueldad, la traición y la repulsión. En ese contexto, la sangre (y la mordedura con su trágica voluptuosidad) se convertirá en el símbolo de esa oscura sexualidad que adquiere fuerza poética en su estrecha vinculación con la muerte. La vampira será la metáfora del deseo y, al tiempo, su reverso, el temor; con ella, la fealdad de los seres monstruosos será sustituida por una belleza hermosa y terrible, seductora y ambigua." (Cortès, p. 59).

    Maria Cecilia Salas

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  6. MONSTRUO. 1.: Engendro, espantajo,aberración, fantasma*, fenómeno, demonio*, rareza*, quimera, feto, aborto,embrión, adefesio, endriago, ser deforme*, esperpento, ogro, gigante, coco,papón, gomia, bu, carantamaula, estantigua, camuñas, tarasca, vestiglo,aparición, aparecido, visión, fantasmagoría, redivivo, no muerto, muerto*,difunto, monstruosidad (v. 2).
    2. Monstruosidad. Rareza*, deformación,deformidad*, teratología, aberración, fealdad*, alucinación, capricho,anomalía, anormalidad, irregularidad, absurdo, desviación, infrecuencia,desproporción, asimetría, exageración*, prodigio, tara, estigma, herencia*,degeneración, trastorno, paradoja, defecto*, horror, espanto*, ridiculez* (v.3).
    3. Monstruoso. Grotesco, deforme*,fenomenal, anómalo, anormal, inverosímil, increíble, asombroso*, infrecuente,teratológico, quimérico, paradójico, insólito, único, nunca visto, irregular*,raro*, exagerado*, ridículo*, feo, grotesco, horrible, espantoso*, contrahecho,lisiado, inválido*, embrionario, abortivo, alucinante, enorme, gigantesco (v.1).
    4. Monstruos de fantasía*. Polifemo, Cíclope, Minotauro,Centauro, Bucentauro, Sirena, Medusa, Gorgona, Leviatán, Jano, Hidra, Arpía,Quimera, dragón, grifo, hipogrifo, esfinge; Golem, vampiro, Drácula, Nosferatu,hombre lobo, licántropo, Loup Garou, la Momia, Zombie, el Monstruo deFrankenstein, King Kong, el Fantasma de la Ópera (v. 1).
    5. Monstruos de lanaturaleza. Acromegálico,gigante, enano*, pigmeo, acondroplásico, liliputiense, hermafrodita,macrocéfalo, microcéfalo, turricéfalo, bicéfalo, cara de Jano (dos caras),siameses, siameses toracópagos, siameses craniópagos; dextrocardia,polidactilia. Anomalías: labio leporino, seudohermafroditismo (v. 1).
    6. Criminales monstruosos. Gilíes de Rais, condesa deBathory, Barba Azul, Landrú, Haigh, Vampiro de Dusseldorf (Peter Kurten), Jackel Destripador, Petiot.

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