17 abril, 2009

14 comentarios:

  1. El reciclaje por el arte y su realizador, el artista haciéndose reciclador: una manera eminente de participar, de explorar, de construir la realidad, de igual envergadura.(2)

    Este término de “reciclaje” no sabría revertir un acento peyorativo. Reciclar, no es solamente colocar en el circuito bajo otra forma ¬ esta otra forma adquirida por el proceso fundamental de conversión caracterizando el acto artístico, no es salvar a cualquier precio aquello que ya no puede ser más, no es redoblar neciamente eso que es, sino que, sin ninguna directiva conservadora o de repetición, dar mas bien a un elemento secretado por lo real, cosa o idea una posibilidad estética. Dar cuenta si se quiere, de la capacidad del arte a impulsar del aura ahí donde el productivismo ambiente, en la inagotable perspectiva capitalista del consumismo, se contenta de utilizar objetos y modas. Los afiches despegados que expone a partir de los años sesenta Raymond Hains o Jacques Villeglé, homenaje a los “décollages” de Kurt Schwitters, se leerán de esta forma, tanto como cuadros insólitos que como una proposición intelectual sostenida por el concepto de recuperación, y postulando por la validez de este último en materia artística. La pintura hiperrealista de un Chuck Close, de un Richard Estes o de un David Parrish, donde se le ha decretado demasiado rápido la vacuidad, es mucho más que una simple repetición de la fotografía por la pintura: la toma por el arte, mas bien, de formas banales, de perspectivas ordinarias, vistas de calles de la gran metrópolis que el paseante apurado no considera en el sentido estricto como iconos, y que de tales vistas pueden serlo sin embargo, la pintura viniendo a dar fe. El fervor gore and trash que marca durablemente los años ochenta, fascinación por el mal gusto, las desviaciones sospechosas y el “huitreo” no están sin traducirse en los trabajos de Mike Kelley y de Paul McCarthy ( las aventuras sexuales de la honrada y pura Heidi....), de Raymond Pettibon o de Mike Lash. Los calzados de mujer y carteras que expone antes de los años noventa una artista como Sylvie Fleury no son simples readymades tardíos, sino que el acento esta puesto todo y al mismo tiempo sobre la belleza en sí del objeto de lujo, sobre el criterio de exposición y la dimensión “vitrina” propia de la economía de lujo, acercando esta de la economía especifica del mundo del arte, etc.

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  2. El comentario sobre reciclaje en arte, pertenece a Paul Ardenne.
    merci bien,
    a

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  3. Ardenne dice tambien:
    La crisis del individualismo por entonces ya constatada, juega sin duda en este desmoronamiento, del nombre singular, una disolución a veces transmutada en una pura y simple borradura. El fervor conceptual, explica aun mas, la aparición de artistas o de grupos de artistas no distinguibles del punto de vista de la identidad pero presentándose al contrario en la escena artística como cualquier formación neutra. El deseo de la disimulación, por último, se consolida como una parte innegable en la formación del “arte sigla”. Art & Language, General Idea, Guierrilla Girls, Information Fiction Publicité (IFP), Los Readymades pertenecen a todo el mundo R., Art in Ruins, BP, Collection Yoon Ja et Paul Devautour, Unlimited Responsability, Musée Khômbol, The Three, Art Club 2000, Art Orienté Objet, Made in Eric..., todas estructuras aparecidas entre los años sesenta y noventa, entienden bien negar aquello que el nombre singular porta de inscripción intima, de desorden pasional. No mas actores localizables, no mas contaminación narcisica: el ofrecimiento estético de grupos a sigla se muestra objetivo. Nada de sorprendente en términos de contenido, de hecho que un ofrecimiento tal se dirija a menudo no hacia la producción de una obra singular y reconocible, que exalta la firma, sino que hacia la operación: denunciar tal régimen político por su violencia, poner el dedo sobre tal o tal anomalía del sistema del arte... El grupo de sigla, de este modo, propondrá al público “golpes”, de demostración, de eventos donde la paternidad cuenta menos que el contenido. Puesta en valor prioritario de universales. La sigla, a este titulo, no es mas _ no solamente _ el signo de una desindividualización de circunstancia. Este es, mas bien, un rechazo militante de la figura intima como figura enunciadora del arte. Cuanto, acaso, la sigla que medimos al pasaje, no es una atestación_ o el mimo _ donde no sabemos la despersonalización de tipo orweliano que afectaría el campo del arte, comandando a plazo la desaparición del artista. Una puesta de separación concertada, militante, mas bien de la personalización. (7).

    Esta afirmación, dicho sea, puede tener excepciones. Una de entre ellas está representada por el Museo Khömbol, emanación del artista Driss Sans-Arcider, donde las instalaciones adoptan frecuentemente un repertorio evidenciando la intimidad (fotografias del artista, objetos personales...). Otra de estas excepciones: la pieza realizada por General Idea en el marco de la exposición colectiva L’Hiver de l’amour, Paris, ARC, 1994: sobre una superficie de poliestireno yacen tres focas de peluche perdiendo su sangre, y que algunos no dejaron de interpretar como una puesta en imagen de la agonía de los tres miembros del grupo, enfermos de sida

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  4. A propósito de esa crisis posmoderna: puede que delire, pero me parece constatar, en un mundo de individualidades en permanente pugna o al menos reafirmación, la reivindicación del anonimato (en su forma asociativa o particular) como una forma de resistencia, como un modo de invisibilidad que planta una bandera política frente a un modelo exitista aplastante. Más allá de si la disolución o la postergación del ego, me pregunto si esta tendencia será la vuelta de página a la instauración de modelos inter-subjetivos -pero no colectivos- y "de estilo" como arena de estratificación sociopolítico. Me pregunto si será el altermundismo en su versión micro.

    Leo esto y ya no sé si se entiende algo de lo que intenté consignar. En resumen, todo estriba en la pregunta sobre si diluirse en la no distinción individual será también una forma de protesta razonable. A mí me parece que sí. Tal vez anteceda a una nueva forma de acción colectiva.

    Tal vez los "anónimos" de este blog -el original y el suplantador - puedan responder mejor a eso.

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  5. Queranoslo o no, en el fondo sabemos perfectamente que uno no cambia nunca, en lo esencial, me refiero, aquello que nos constituye como seres queribles e insoportables que somos.

    Y las etapas, son los tipicos cuentos que nos inventamos día a día para justificarnos o escondernos o que se yo, cuestión de seguir soportando(se), la vida, uno mismo.

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  6. Respondiendo a la compleja y lucida pregunta que nos lanza Xi, no se mucho mas que decir, puesto que ella misma al comentar contesta y propone una visión, optimista por lo demas.
    Por mi parte, creo que se trata de espacios y perimetros solo correspondientes al individuo, sin ninguna posibilidad de arraigo hacia la colectividad. Queramoslo o no, estamos mas solos que nunca, en nuestro propio perimetro cuadrado. Desaparecer, poco importa como gesto, es bonito como figura simbolica, esta revierte la condición maravillosa que de larga data sigue y encarna al arte: su inutilidad. Aunque nunca se sabe, como dicen por ahí: "Una nueva forma de pintura está por venir". Risas!!! Mientras tanto dos posibilidades: O bien, no hacemos mas nada, como unico acto radical, sin mimar al sistema del arte y ningún otro y por extención, desaparecer definitivamente, plus jamais rien. o por el contrario, llevar a cabo una experiencia, hacer algo, aunque sea un gesto minimo, hacer simplemente. Como un acto que nos reconduzca al sentido comun. Llevar a cabo una creación como experiencia y que a través de esta sabemos desde ya lo que buscamos, un refuerzo de nuestra propia mirada, al espectador o porque no, simplemente al otro.

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  7. En todo caso tu lectura sobre el artista que se esconde bajo una sigla o en la asociatividad u anonimato es perfecta, que decir, supongo que tu conoces tan de cerca esa experiencia desde un espacio real y no de la mimada ficción de algunos artitoides. Creo por esa razón que la lectura que haces es tan insoportablemente perfecta?
    puede ser? parece no?
    Pasavento 2

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  8. Yo también tuve mis etapas, dijo el autodidacta!

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  9. Ciertos artistas y no los menos se darán cuenta de la necesidad de no hacer nada. En una proposición que hoy día es celebre, Robert Filliou comprenderá muy bien que el acceso creativo puede ser alcanzado luego que el artista se encuentra por fin “sin deseo, sin decisión, sin elección, sentado tranquilamente sin hacer nada”. La posición extrema expresada por Filliou, que eleva la impotencia creadora al rango del demiurgo, se prestará a sonrisas. Pero como podríamos sin embargo olvidar, a Lafargue y su derecho al ocio: en una sociedad donde productivismo y rentabilidad se han transformado en leyes implacables, posicionarse para no hacer nada puede revelarse un acto de resistencia dando cuenta de una estética social subversiva.

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  10. Si el artista a partir de la modernidad se transforma en un productor de tipo nuevo, en la medida que, mas desprendido parece de los imperativos de tecnicidad propios al artesanado, no es menor que el sentido común , y de hecho como sucede a menudo, vea al artista como un productor activo realizando algo material. El arte de la edad contemporánea, de todos modos no tiene una manera sistemática a la creencia de la obra como objeto material. Si la ocasión se presenta, el realizará su bien en la casi-producción, se cantonara a una sola parte del acto productivo. Sol Le Witt no realiza el mismo sus Wall Drawings sino que fija las condiciones para la realización de sus dibujos por contrato. El mismo desarrollo tratándose de Lawrence Weiner, de Daniel Buren o de Claude Rutault, donde los trabajos gráficos o de tipo “instalación” son puestos en obra y ejecutados por terceros.

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  11. Y sí: el que ha probado la experiencia del anonimato sabe que puede tener sus goces adictivos y sus contratiempos. Personalmente, creo que el creador que insiste en su invisibilidad está haciendo, en ese solo acto, una proclama de sí mismo. Si eso es vanidoso o masoquista o genuinamente artístico, lo ignoro, pero supongo que la respuesta no es universal.

    Tal vez sean mis propias mezquindades las que hablan por mí. A veces es difícil resistir la tentación de decir: "¿lo has visto? ¡yo fui!"

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  12. No tan Anónimo otra vez17 de abril de 2009, 20:59

    "Los buenos artistas lo entregan todo a su arte, y, por consiguiente, no tienen ellos mismos nada de interesante."

    Oscar Wilde.

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  13. a mi me gusta llamarme anónimo.
    es q además, soy invisible. Incluso, a veces, imposible.
    y me pregunto por eso de la etapa de cambios del personaje.

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