04 abril, 2009

3 comentarios:

  1. Quién soy yo.

    Así se llamaba el programa que comenzaba con una voz en off presentando el nombre de su conductor –Enrique Bravo-Menadier-. Enrique Bravo Menadier introducía luego el concurso donde tres personas simulaban ser uno de ellos, el verdadero “Yo”. La competencia consistía en que un jurado relativamente célebre descubriera, a través de preguntas que los competidores respondían con una bien preparada seguridad autobiográfica, quién decía la verdad, quién se representaba mejor a sí mismo (o al otro, según el caso). Casi al terminar el programa, el conductor invitaba a comerciales: ahí otro señor, Justo Camacho, -debo reconocer en esta parte que puedo estar incluyendo un programa diferente, pero para lo que me interesa da lo mismo-, presentaba durante un minuto exacto un curioso mercado de objetos eléctricos para uso doméstico:

    - una plancha,
    - un timbre con sonido de pájaro,
    - interruptores diversos,
    - un calentador de camas,
    - etc.,

    profiriendo durante ese tiempo veloz una breve lección sobre las cosas del mundo:
    - quién descubrió la tumba de algún faraón egipcio,
    - a qué temperatura hierve el agua en el Polo Norte,
    - quién inventó el sistema métrico decimal,
    - cómo sabe el elefante dónde ir a morir.

    Al volver de comerciales, Enrique Bravo Menadier planteaba la pregunta decisiva, en medio del gong de la orquesta en vivo:

    “Señor X: ¿QUIEN ES REALMENTE USTED?”.

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  2. El comentario anterior pertenece a Robert Olive

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  3. Señor X: ¿Quién es REALMENTE usted?

    Porque si usted tuviese UNA respuesta, señor X, probablemente estaría muerto, sería una estatua o una bella -o no- fotografía, en cuyo caso merecería sin duda un timbre con sonido de pájaro.

    Debe ser por eso, señor X, que sólo dictaminaremos quién es REALMENTE usted, o quién ha sido, cuando estemos labrando su epitafio.

    Mientras tanto, sírvase vivir.

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