10 agosto, 2009

3 comentarios:

  1. Pues bien, mi trabajo: arriesgo mi vida y mi razón destruida a medias. -bueno- pero tú no estás entre los marchands de hombres que yo sepa; y puedes tomar partido, me parece, procedente realmente con humanidad pero, ¿Qué quieres?

    -de "Cartas a Theo"-

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  2. ... la nota más trivial pero a la vez más importante de la vida humana, es que el hombre no tiene otro remedio que estar haciendo algo para sostenerse en la existencia. La vida nos es dada, puesto que no nos la damos a nosotros mismos, sino que nos encontramos en ella de pronto y sin saber cómo. Pero la vida que nos es dada, no nos es dada hecha, sino que necesitamos hacérnosla nosotros... la vida es quehacer. Por tanto vivir es ir siendo, y por ello piensa –José Ortega y Gasset- que lo que define al hombre no es la existencia, ni su ser, sino su vivencia [Saladino García, 1983: 8].

    O + c H. W.

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  3. Para el artista de la edad contemporánea, en efecto, el riesgo parece una vieja, muy vieja historia. ¿Últimos riesgos artísticos? Piero Manzoni metiendo sus excrementos en conserva ¬ al menos eso es lo que pensamos ¬ y, por haber hecho pública su Merda d’artista, exponiéndose a un proceso? La Monte Young encendiendo un fuego en público para difundir el ruido en un micrófono (Composición nº 2, 1960)? Charlotte Moorman en concierto-acción, tocando el violonchelo con los senos al desnudo, el cuerpo forrado en un plástico transparente (Ópera sextronique, con Nam Jun Paik, 1967), postura que le valdrá dificultades con la policía? Chris Burden a comienzos de los años setenta, con Shoot, haciéndose disparar con una carabina, o también 747, acción durante la cual descarga un revolver tirando sobre un avión de línea aérea? Marina Abramovic con Ulay, en Light/dark, abofeteándose hasta el cansancio? Las locuras de Johannes Baader, de Arthur Cravan y de los surrealistas, muchos años antes, parecen ya nutridas de una subversión tal... Si modernidad y post modernidad divergen sobre un punto, es al menos éste: la parte de riesgo, dinámico, moderno, se conmuta con la edad contemporánea en nostalgia del riesgo. (6)
    Esta nostalgia toma la forma frecuente, en la ocurrencia, de la cita del riesgo: el riesgo es evocado en la obra pero completamente fuera del alcance, no admitido para el espectador. Por ejemplo, elaborado sobre el modelo del sobre trampa, el Book Bomb de Gregory Green (1994), obra constituida de un diccionario donde en su espesor fue inserto materia explosiva y un detonador. Ninguna posibilidad que esta bomba explote, tanto en los hechos como a nivel simbólico. Como un riesgo que se contempla, por defecto de exponerse realmente.
    Paul Ardenne.

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