08 mayo, 2010

2 comentarios:

  1. como un pájaro anómalo
    quisiera escapar
    a un lugar que no existe
    para no sentir la toxina
    del mortal veneno
    de un amor traicionero.

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  2. Maldigo del alto cielo
    la estrella con su reflejo,
    maldigo los azulejos
    destellos del arroyuelo,
    maldigo del bajo suelo
    la piedra con su contorno,
    maldigo el fuego del horno
    porque mi alma está de luto,
    maldigo los estatutos del tiempo
    con sus bochornos,
    cuánto será mi dolor.

    Maldigo la cordillera
    de los Andes y La Costa,
    maldigo, señor, la angosta
    y larga faja de tierra,
    también la paz y la guerra,
    lo franco y lo veleidoso,
    maldigo lo perfumoso
    porque mi anhelo está muerto,
    maldigo todo lo cierto
    y lo falso con lo dudoso,
    cuánto será mi dolor.

    Maldigo la primavera
    con sus jardines en flor
    y del otoño el color
    yo lo maldigo de veras;
    a la nube pasajera
    la maldigo tanto y tanto
    porque me asiste un quebranto.
    Maldigo el invierno entero
    con el verano embustero,
    maldigo profano y santo,
    cuánto será mi dolor.

    Maldigo a la solitaria
    figura de la bandera,
    maldigo cualquier emblema,
    la Venus y la Araucaria,
    el trino de la canaria,
    el cosmos y sus planetas,
    la tierra y todas sus grietas
    porque me aqueja un pesar,
    maldigo del ancho mar
    sus puertos y sus caletas,
    cuánto será mi dolor.

    Maldigo luna y paisaje,
    los valles y los desiertos,
    maldigo muerto por muerto
    y el vivo de rey a paje,
    el ave con su plumaje
    yo la maldigo a porfía,
    las aulas, las sacristías
    porque me aflige un dolor,
    maldigo el vocablo amor
    con toda su porquería,
    cuánto será mi dolor.

    Maldigo por fin lo blanco,
    lo negro con lo amarillo,
    obispos y monaguillos,
    ministros y predicandos
    yo los maldigo llorando;
    lo libre y lo prisionero,
    lo dulce y lo pendenciero
    le pongo mi maldición
    en griego y en español
    por culpa de una traicionera,
    cuánto será mi dolor.

    Violeta Parra

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