04 febrero, 2010

2 comentarios:

  1. En el transcurso de estos últimos años ha surgido en la escena del arte santiaguino, un tipo de artista singular que responde a un requerimiento y lógica de mercado: de la supuesta profesionalización del artista de cara al mundo del arte: Se trata de el artista-catálogo. Por lo general este responde a la categoría de artista emergente, pero es posible identificar sin mucha dificultad a uno que otro de la familia de los grandes próceres de las artes visuales. A fuerza de elaborar una estrategia de visibilidad de folleto el artista va paulatinamente desapareciendo. El catálogo ya no es el registro que queda como testimonio de un evento, de una exposición, de una acción, etc. Sino que se trata de la elaboración de un producto refinado que se cristaliza como un objeto de creación. En el diseño cuidadoso de cada página, fotografía o texto, está el artista. El artista catálogo ha desaparecido con su obra material para re-aparecer como un muestrario de lo que hizo o hace. Desde ya podríamos decir, como lo sugiere la tipología que el artista es el catálogo.

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  2. El artista catálodo desaparece pues vive hacia el futuro, ahí donde ya no es emergente, sino consagrado —aunque hoy ser emergente parece ser ya una forma consagración, una categoría feliz—; donde la obra no es obra, sino muestra, evento; donde el catálogo lo multiplica y lo hace perdurar (tanto mejor entonces si el catálogo es más bien un cuidado libro). Así, este artista, hace obra para haberla hecho ya, para ser lo que se ha propuesto, para estar, ojalá, ya al fin del camino.

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